Materiales nocivos

Afortunadamente la mayoría de materiales peligrosos para la salud ya se han prohibido. De todas maneras aún podemos encontrarlos en obras de rehabilitación, por lo que debemos conocer cuáles son los peligros de su manipulación.

También encontraremos elementos com el radón que dependen del terreno, por lo tanto lo podemo encontrar en cualquier edificio que se haya construido en una zona donde este gas esté presente.

Amianto

El amianto es un material que se ha utilizado mucho en nuestro país por su gran resistencia al fuego, propiedades de aislamiento térmico o como matriz resistente para los productos de fibrocemento. Consiste en una serie de metasilicatos de hierro, aluminio y magnesio, que presentan formas fibrosas. Desde el año 2002 en el Estado español está prohibido el uso del amianto por las graves enfermedades que provoca al ser inhalado. Éste es especialmente nocivo en personas fumadoras, que tienen más posibilidades de desarrollar las enfermedades asociadas al amianto.

Los principales problemas se producen en el pulmón y la pleura, en forma de inflamación fibrótica y de cáncer. Las enfermedades más frecuentes que se han detectado directamente relacionadas con la inhalación de fibras de amianto son las siguientes:

Cáncer broncopulmonar

Es la primera causa de muerte relacionada con la exposición al amianto. Aparece con un tiempo de latencia de más de 30 años y la posibilidad de curación depende de que sea posible extirpar el tumor completamente y de que no existan diseminaciones cancerígenas o metástasis a distancia.

Asbestosis pulmonar

Es una fibrosis que se produce como consecuencia de la inhalación de cantidades importantes de fibras de amianto. Puede aparecer tras 10 o 20 años de haber sido expuesto a él de forma prolongada.

Enfermedades pleurales benignas

La forma más frecuente son las placas de pleura parietal que aparecen a partir de los 20 años del inicio de la exposición. También se puede desarrollar una fibrosis difusa, que consiste en una alteración fibrosa de la pleura parietal y visceral.

Mesotelioma maligno

Es el cáncer de la célula mesotelial, y afecta la pleura y el peritoneo. Aun cuando en ciertas ocasiones se puede desarrollar en personas que se han expuesto a él esporádicamente, en general se presenta en personas con una exposición prolongada.

Para más información consultad el Informe sobre la presencia de amianto en los edificios (2001) y el documento sobre Identificación práctica de amianto en edificios y metodologías de análisis (2003).

PCB

Gracias a la ininflamabilidad y a las propiedades dieléctricas (aislantes) que tienen los PCBs, éstos se han empleado en numerosas aplicaciones, muchas de las cuales están presentes en nuestros edificios y viviendas. Los transformadores y condensadores eléctricos son un ejemplo. Está demostrado que, sometidos a temperaturas superiores a los 350º C (a las que se puede llegar fácilmente en caso de incendio) se transforman en un producto altamente tóxico, desprendiendo gases peligrosos, como las dioxinas.

Hace falta constatar que los compuestos de PCBs no son biodegradables y, por lo tanto, la contaminación persiste prácticamente de forma indefinida, acumulándose en el medio ambiente. Y aunque su solubilidad al agua sea baja, pueden permanecer indefinidamente en los ríos y mares, contaminando su hábitat y fauna. Se ha demostrado en animales que los PCBs son cancerígenos, y se considera muy probable que tengan los mismos efectos en los seres humanos. Actualmente los PCBs tienen la consideración de agentes potencialmente cancerígenos.

Aparte de la carcinogénesis, los PCB tienen otros efectos nocivos para la salud. Principalmente afecta al sistema inmunológico, nervioso, reproductivo y endocrino. Para más información sobre el tratamiento de los PCBs se puede consultar el apartado de Residuos.

Detectores iónicos de fuego

Estos tipos de detectores de fuego, presentes en la mayoría de edificios públicos, docentes, hospitales y oficinas, emiten una cierta cantidad de radiactividad.

A pesar de que la radiactividad de estos tipos de productos en principio no es problemática, siempre existe el riesgo latente de que en un accidente, como puede ser un incendio, los isótopos radiactivos se mezclen con el aire. Este hecho puede provocar un riesgo de contaminación radiactiva elevada, tanto en la salud humana como en el medio ambiente.

Básicamente, estos detectores están fabricados con americio 241. Este elemento tiene una actividad por debajo de 0,09 microcurios, o 33,3 kbq (kilobequerels). Las emisiones radiactivas que emiten son de tipo alfa (pesadas) y su intensidad hace que a 5 centímetros de la fuente pierdan la suficiente potencia como para dejar de ser perjudiciales para la salud. También emiten partículas gamma, que son despreciables. Algunos detectores muy antiguos pueden contener radio 226.

Finalmente, se debe saber que los detectores iónicos siempre pueden ser sustituidos por otros detectores menos nocivos, como los ópticos o los termovelocimétricos.

Para más información sobre su manipulación o sustitución, se puede consultar el apartado de Residuos.

Radón

Hay ciertos materiales pétreos, como el granito o las rocas del mismo origen geológico, que emiten radiaciones de radón. Las partículas radiactivas que el radón emite al descomponerse pueden quedar atrapadas en los pulmones, dañar los tejidos y causar cáncer.

Para los fumadores expuestos a niveles altos de radón, las probabilidades de contraer cáncer de pulmón son bastante más altas, aunque pueden pasar muchos años hasta que se desarrolle el cáncer.

El radón es un gas que proviene del suelo, y puede entrar en los edificios a través de pequeñas grietas en cimentaciones y forjados, y acumularse en el interior de sótanos u otras estancias más elevadas de las viviendas. Para estos casos, se recomienda separar el suelo de la vivienda respecto del suelo natural y disponer de un espacio perfectamente ventilado.

Creosota

La creosota es el nombre con el que se designa a una variedad de productos como el alquitrán mineral, la creosota de la madera y de alquitrán mineral, y la brea de hulla y sus compuestos volátiles. Estos productos provienen de tratamientos a alta temperatura de la madera de haya y otras especies, del carbón mineral y de la resina que se obtiene del arbusto de creosota.

Su utilidad más importante es como protector de la madera. Este producto se aplicaba hace unos años en el tratamiento de los travesaños de las vías del tren, materiales que se han utilizado mucho como elementos de construcción y de decoración en parques y jardines, tanto de uso público como privado.

La creosota es un producto clasificado como carcinógeno de categoría 2 en el Reglamento sobre Notificación de Sustancias Nuevas y Clasificación, Envasado y Etiquetado de Sustancias Peligrosas, y en su etiquetado debe constar el símbolo de nocivo con la frase de riesgo R45: “puede causar cáncer” y las frases S de consejos de prudencia 53 y 45: “Evítese la exposición. Mirar instrucciones especiales antes de su uso”.

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (International Agency for the Research on Cancer – IARC) clasifica esta sustancia en el grupo 2A: probable carcinógeno para el hombre. Normalmente se clasifican en este grupo los compuestos para los que existen evidencias limitadas de carcinogenicidad en el hombre pero suficientes en animales.

Los grupos del IARC son:

Grupo 1: Carcinógenos para el hombre

Grupo 2 A: Probables carcinógenos para el hombre

Grupo 2 B: Posibles carcinógenos para el hombre

Grupo 3: No clasificables por su carcinogenicidad

Grupo 4: No carcinógenos para el hombre