Sistemas de tratamiento de aguas
Hoy en día, la calidad de las aguas superficiales de España no es del todo satisfactoria.
El estado de la mayoría de los ríos de la mitad norte peninsular presenta un grado óptimo de conservación pero el grado de contaminación de las aguas crece a medida que van discurriendo por núcleos urbanos e industriales, alcanzando un estado muy degradado en sus tramos medios y finales. El caso se agrava cuando se trata de la mitad sur, contamos con la misma problemática respecto a la mitad norte peninsular pero además la calidad del agua en las cabeceras empeora debido al menor caudal presente, lo que aumenta la concentración de los vertidos contaminantes.
Los diques o la toma de agua en los ríos son las formas de captar las aguas superficiales. Cuando se trata del agua proveniente de ríos el tratamiento es más complejo por estar expuesta a la incorporación de materiales y microorganismos. Según la época del año (en verano el agua de nuestros ríos es menos caudaloso y por tanto más turbia que en invierno) varían los niveles de turbiedad, de contenido mineral y el grado de contaminación. Empleamos los pozos de bombeo o las perforaciones cuando se trata de captar aguas subterráneas.
Las aguas provenientes de fuentes subterráneas profundas, galerías filtrantes o manantiales cuentan con la peculiaridad que, si superan los análisis químicos y las previsiones en su captación para evitar la contaminación, pueden destinarse directamente al consumo. Estas aguas son en general potables de forma natural. Se recomienda un tratamiento con cloro para resguardar el agua de posibles alteraciones en la red de distribución que puedan contaminar dicha agua. Si el agua no es potable de forma natural deberá tratarse de igual manera con un tratamiento corrector, tal como sucede con las aguas superficiales.
Dicho tratamiento corrector o potabilizador puede ser físico, químico o bacteriológico y se suele realizar en estaciones potabilizadoras ETAP.
Físico:
El objetivo de este tratamiento corrector consiste en eliminar la turbiedad y el color, es decir, la eliminación de materias en suspensión, finamente divididas, que no asientan fácilmente, acompañadas muchas veces de materias orgánicas coloidales o disueltas, que no son retenidas por la simple filtración. Para ello es necesario un tratamiento previo con coagulante químico, seguido de decantación o clarificación y luego filtración, a través de un manto de arena.
Hay dos clases de filtros de arena: los de acción lenta y los de acción rápida, y estos se dividen en filtros de superficie libre y filtros de presión.
En los filtros lentos el agua pasa por gravedad a través de la arena a baja velocidad, la separación de los materiales sólidos se efectúa al pasar el agua por los poros de la capa filtrante y adherirse las partículas a los granos de arena.
En los filtros rápidos con superficie libre el agua desciende por gravedad a través de la arena a una velocidad mayor. Es imprescindible el tratamiento con coagulantes para sacar la mayor cantidad de partículas en suspensión. El filtro se lava con una corriente de agua en sentido contrario al de filtrado, que expande el lecho y se lleva al desagüe los sólidos acumulados o cualquier otro material inerte y finalmente se realiza un tratamiento de desinfección, mas o menos intenso, según el grado de contaminación.
Para eliminar o reducir la intensidad de los gustos u olores se recomiendan distintos procedimientos, que dependen de la naturaleza del problema, como son: aireación, carbón activado, uso de cloro u otros oxidantes, como el ozono, etc., y algunas veces combinando con tratamiento previo del agua natural con un alguicida.
Químico:
El tratamiento corrector químico se refiere a la corrección del pH del agua, a la reducción de la dureza, a la eliminación de los elementos nocivos o al agregado de ciertos productos químicos, buscando siempre mejorar la calidad del agua. La corrección del pH puede hacerse agregando cal o carbonato de sodio, antes o después de la filtración. La reducción de la dureza, puede hacerse por métodos simples (cal, soda, zeolita o resinas) o métodos compuestos (cal-soda; cal-zeolita, cal-resinas). La eliminación de elementos nocivos puede referirse a bajar los contenidos excesivos de hierro, manganeso, flúor, arsénico o vanadio. Por ultimo con respecto al agregado de productos químicos, decimos que se refiere al agregado de flúor.
Bacteriológico:
El tratamiento bacteriológico se refiere casi exclusivamente a la desinfección con cloro, pudiéndose utilizar cloro puro, sales clorogenas o hipocloritos. Las dosis a utilizar generalmente se fijan en base al cloro residual, cuyo valor debe estar entre 0.05 mg/ l y 0.1 mg/l para quedar a cubierto de cualquier contaminación secundaria.
En los abastecimientos de agua potable se emplea el gas cloro mientras que para abastecimientos medianos o pequeños se utilizan hipocloritos. El proceso más sencillo de esterilización y barato es la cloración, la acción del cloro es de poca profundidad y las partículas en suspensión la dificultan. Existe un punto crítico de cloración, si en la cloración sobrepasa el mínimo de cloro, se habla de cloración crítica, dañina para la salud y causante de enfermedades tales como cáncer.
Otros métodos de desinfección bacteriológica son:
Irradiación Ultravioleta, por medio de una lámpara de cuarzo llena de vapor de mercurio, se pueden producir rayos ultravioleta. Estos rayos matan a las bacterias, desintegrándolas.
Ozonización, el ozono en contacto con sustancias oxidables se descompone rápidamente en oxígeno naciente y oxígeno diatómico inactivo. El primero destruye la materia orgánica presente.
Osmosis inversa, es un procedimiento que garantiza el tratamiento desalinizador físico, químico y bacteriológico del agua. Funciona mediante membranas de poliamida semipermeables, enrolladas en espiral, que actúan de filtro, reteniendo y eliminando la mayor parte de las sales disueltas al tiempo que impiden el paso de las bacterias y los virus, obteniéndose un agua pura y esterilizada.




