Consejos para obtener imágenes termográficas fiables
Posted in Energía on January 11th, 2012 by jordi – 2 Comentarios
La termografía puede ser muy útil a la hora de inspeccionar un edificio, ya que nos permite visualizar rápidamente todas las temperaturas superficiales de los objetos que aparecen en la imagen. Es un recurso de gran valor para determinar si hay puentes térmicos o zonas con riesgo de condensación.
Desgraciadamente obtener una buena imagen termográfica no consiste únicamente en enfocar y pulsar el botón para hacer la foto. Hay que tener en cuenta una serie de factores que pueden afectar a la veracidad del mapa de temperaturas que estamos generando. En este vídeo explicamos cuáles son estos factores a tener en cuenta.

En el capítulo anterior veíamos como aislar las fachadas de los edificios desde un punto de vista más bien teórico. Ahora tenemos la oportunidad de comentar con Josep Linares, de la Agència de l’Habitatge de Catalunya, cuáles son las mejores estrategias de aislamiento de fachadas y cuáles son las soluciones constructivas más utilizadas. Analizaremos cómo se han enfocado los proyectos de rehabilitación energética del barrio El Verdum de Barcelona y Can Jofresa de Terrassa. También veremos soluciones que se adoptan en otros países para conseguir reducir al máximo los puentes térmicos de las fachadas.
Hay muchas razones para justificar la mejora del aislamiento de los edificios. Sin embargo, a menudo se sigue viendo como una actuación cara y difícil de amortizar en comparación a la mejora de los sistemas activos de climatización. Para valorar correctamente la conveniencia de mejorar el aislamiento de un edificio hay que tener en cuenta la oportunidad (aprovechar una rehabilitación de fachada o cubierta para la actuación) y el plazo. Si se hacen actuaciones a largo plazo, aislar el edificio es una de las primeras opciones, ya que lo primero que hay que hacer es reducir la demanda y luego mejorar la forma de satisfacer esta demanda. Hacerlo al revés implica invertir en unos sistemas activos preparados para una demanda elevada, y si posteriormente reducimos la demanda con actuaciones pasivas tendremos unos sistemas activos sobredimensionados.
Las ventanas que seleccionamos para la construcción o rehabilitación de un edificio condicionarán mucho la demanda energética del edificio. Por lo tanto cuando valoramos su precio hay que pensar también en el retorno de la inversión en ahorro energético.
La ventana es el elemento energéticamente más vulnerable de las fachadas de los edificios y por tanto un elemento en el que podemos aportar una gran mejora en la eficiencia energética de los edificios existentes. En este capítulo hablaremos sobre las mejoras que podemos hacer en las ventanas para optimizar su comportamiento energético.
En los climas cálidos es muy importante controlar adecuadamente la radiación solar que incide en los edificios. Los toldos son elementos ligeros y versátiles que, bien utilizados, pueden suponer un gran ahorro en la climatización del edificio.
La flexibilidad de uso que permita un edificio condicionará la cantidad de remodelaciones que deberá sufrir a lo largo de su vida útil. Si un edificio, como el Geroges Pompidou, permite hacer cambios de actividad sin prácticamente tener que hacer obras, las posibilidades de que quede obsoleto a nivel de uso serán muy pequeñas.
La cocina acostumbra a ser el espacio más complejo de las viviendas. En pocos metros cuadrados conviven una gran diversidad de materiales y aparatos, y además diariamente se generan residuos y se consumen cantidades importantes de energía y agua.
El Passivhaus es un estándar de bajo consumo energético muy implantado en el centro y norte de Europa. Está basado en combinar el diseño pasivo con tecnologías avanzadas, como la ventilación forzada con recuperación de calor, y el uso de materiales innovadores.
Si queremos mejorar el comportamiento energético de un edificio siempre es recomendable hacer un buen estudio previo. Si se plantean soluciones estándar para todos los edificios difícilmente podremos decir que estamos optimizando los recursos invertidos. Para hacer un buen análisis del edificio es necesario disponer de información de las instalaciones y de los elementos constructivos, que no siempre es fácil de obtener.


